Ataraxia
Disposición del ánimo propuesta por los epicúreos,
estoicos y escépticos gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional
mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos, y a la
fortaleza del alma frente a la adversidad. Tranquilidad espiritual, paz
interior.
Esta disposición del espíritu es muy parecida a la
apatía propuesta por los estoicos e incluso muchos autores no creen necesario
distinguirla. Sin embargo se pueden señalar algunas diferencias. Así, la
apatía es más típicamente estoica y la ataraxia se encuentra con más
frecuencia en las propuestas de los filósofos epicúreos y escépticos. La
ataraxia, como la apatía, es el estado anímico que nos permite alcanzar la
felicidad. Se consigue mediante la disciplina del apetito para que éste nos
presente sólo deseos moderados, y tras aprender a aceptar los males y a
renunciar a los deseos cuando sean imposibles de cumplir. El matiz más
importante que separa la ataraxia de la apatía es que la apatía promueve la
felicidad como consecuencia de la eliminación de las pasiones y deseos; por el
contrario, la ataraxia lo hace mediante la creación de la fortaleza
espiritual, fortaleza frente al dolor corporal y las circunstancias adversas.
Aunque en el fondo los dos estados anímicos llevan a las mismas consecuencias:
indiferencia o imperturbabilidad ante todo. Epicuro compara el estado
espiritual de la ataraxia con el total reposo del mar cuando ningún viento
mueve su superficie.
Finalmente, tanto un estado como el otro otorgan al
sabio la libertad: libertad frente a las pasiones, afectos y apetitos,
libertad.